En realidad, no es raro que los vendedores sientan remordimientos cuando un llega un comprador serio. Si sientes remordimientos de pronto por abandonar tu hogar de siempre, tenemos una noticia: no eres el único.

Cuando estás vendiendo una casa, no estás vendiendo un objeto. Una casa ofrece refugio y es probablemente lo más importante que hemos adquirido nunca, por lo que tiene un mayor impacto en nuestra vida.

¿Te sientes inseguro? ¿Te estás preguntando si tomaste la decisión correcta? Esos sentimientos son reacciones normales al cambio, pero cuando se juntan con la venta la mayor inversión de tu vida, pueden ser francamente aterradores.

Aquí hay algunas cosas que puedes hacer para gestionar la montaña rusa emocional que acompaña a la venta de tu casa:

Haz el trabajo emocional de antemano

Hacer el trabajo emocional antes de que sea el momento de vender es la mejor manera de evitar el arrepentimiento. Mira los defectos de lo que hace que no sea el hogar perfecto para tí. ¿Es demasiado pequeño para tu familia? ¿Tu gran danés necesita un jardín trasero más grande? ¿Se te ha quedado grande? Eso no significa que tengas que desarrollar sentimientos negativos hacia tu hogar actual. Solo intenta recordar por qué decidiste cambiar.

Comienza el proceso de desapego diciendo: ‘Esto estaba bien para mí antes, pero no para mí ahora‘. Tienes que pensar que los recuerdos no se venden, se quedarán para siempre en tu memoria, estés en esa casa antigua que ya no te sirve o no. Lo que vendes son ladrillos.

Una vez que hayas procesado tus razones para vender la casa, date espacio para despedirte de la casa que has amado y los recuerdos que has hecho dentro de sus paredes. Está bien que te de pena no volver a ver esas paredes; pero reconoce que esa no es una razón para quedarse en un hogar para siempre. Incluso puedes aprovechar: ¿Por qué no hacer una fiesta de despedida en tu casa?

Enfocarse en el futuro

Trabajar a través de tus sentimientos anticipadamente hará que el proceso de venta sea más fluido, pero incluso si pasaste un tiempo de duelo antes de poner tu casa en venta, sigue siendo normal sentir tristeza durante el cierre.

¿Cómo puedes superarlo? Prepárate para lo que viene a continuación: un nuevo hogar, unas nuevas vistas, nueva gente, más o menos espacio (justo lo que necesitabas).

El siguiente paso es la distracción. Si ya te has mudado a tu nuevo hogar, concéntrate en arreglarlo. Rehacer las estanterías en la cocina. Plantar un jardín. Pinta el piso con tus colores favoritos…

No importa cuán profundo sea el remordimiento del vendedor, descubrir las razones que hay detrás de él y centrarse en el futuro son las mejores formas de liberarse del estrés de vender una casa. Date tiempo para acostumbrarte al cambio y concéntrate en crear nuevos recuerdos. Después de todo, el hogar que vendías y que tanto recuerdas ahora tenía ciertas desventajas que te hicieron dar el salto al cambio.

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